Yachaq grafiti

Yachaq grafiti

jueves, 5 de mayo de 2022

iNCORRECCIÓN

 

Aprende a escribir

domina la gramática la sintaxis

como si fuera una botella de ron rubio

una medianoche cualquiera

de tu decadente y fracasada vida

y una vez que las domines

mándalas al tacho (si quieres)

igual que González Prada

en uno de sus libros célebres

no utilices la excusa de todos:

los obreros de 1910

trabajaban + de 12 horas y escribían

como sociólogos

de la universidad de las élites

y recitaban himnos colosales

en sus sociedades de resistencia

aprende a tildar como si te ataras los zapatos

como si fueses el sensei de esa película de Tarantino

tan groovy que nunca vi de joven

levántate de la cama con un canto del trabajo

en las sienes

y recuerda que los putos patronos

son unos jodidos negreros del diablo

no quieren sindicatos ni reclamos laborales

ni huelgas generales

ni volantes ni nada que les haga perder rentabilidad

¿acaso sabes lo que es una acción directa

en este bananero reino de la transa

y del arribismo?

¿acaso sabes lo que es la traición a tus camaradas

por más que un plato de lentejas

para ver en un TV plasma de 50 pulgadas

el prostituido deporte de las masas?

Haz de cuenta de que llevaste alguna vez

un curso de análisis de la realidad nacional

en la universidad en la academia en la escuela de arte dramático

en el instituto tecnológico

o en algún bulín del Centro

alelado y acomplejado muchacho

de zona populosa tan alejada de los acantilados

& de las alamedas sin ambulantes

Nadie elige su niñez

y yo, pobre mierda letrada,

cometí la estulticia de sentirme culpable hace mucho

y me creí salvador de esta parte del mundo

tan llena de jueces y policías y políticos ebrios de poder

y con infinitas ansias de ser superhombres.

No somos justicieros

ni vamos a salvar a este jodido país

de la debacle

tal vez en 100 generaciones

cuando ya no se escriba tanta basura pretenciosa

ni se crea en poetas-inventores-de-la-pólvora-culeros-drogos

miserable muchacho

mi prójimo

mi hermano.

 

 

 ASALARIADO

 

Soy el blanco de las rijosas miradas de los faunos

   que se pasean como fieras en celo

entre los modernos coches de los altos ejecutivos

   que no temen ser sodomizados con furia

& embeleso.

Una empresa transnacional de ejecutivos gais

   & lúdicos dispositivos para espiar

es el último sitio del planeta donde pensé gastar

   mi tiempo  mi esperma mientras los trabajadores-robots

son lobotomizados con sarcasmo por brillantes

estrategias de marketing rosa.

 

ORDENAR – ASIMILAR – OBEDECER

 

Un hermoso sunset se difumina en

    la pantalla del computador-oráculo.

 

Márlet Ríos

 

 


 

 

 Foto de Juan Galindo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 4 de marzo de 2022

Tres poemas eróticos


 

 please master can I wrap my arms around your white ass

Allen Ginsberg



ASS LICKING

 

Te busco

en esas horas angustiosas

cuando imagino tu lengua caliente

no bífida mas reconfortante

como un helado de lúcuma

oh mi dulce colibrí

mi aviesa avecilla

que lame & lame

mis recónditas

oquedades

sin rubor alguno

ni quietud

ad líbitum

con total Insania.

 

 

CAMBIO DE ROLES

 

Ella es él

con la misma ternura

pero con un clítoris largo y duro

revolotea atrás de mí

con fruición

sus dedos escriben un poema de combate

& desgarran mi esfínter

sin contemplación

dolor & placer en un solo trago

Ginsberg dixit

solo mis gemidos

de gata alunada

& los acordes de una canción

de Siouxsie

como estampida salvaje

a esta hora infame.

 

 

69

 

mi lengua

en éxtasis

en arpegios

nada delicados

mientras

tus labios envuelven

mi capullo

con destreza

aspiradora

trémula

veo tus glúteos

inermes

y destellantes                                           

y mi lengua

se torna en reptil

antediluviano

y sediento.

 

 

Febrero 2022

 

Lou Miyagawa




Vasija moche







viernes, 7 de enero de 2022

Poesía ultrarreCiente peruana

 

Instante

 

Ondea el agua en medio de sus ecos,

el cielo se camufla vagamente en sus cristales.

Serenidad acuífera, húmeda, translúcida… Eternidad.

Los patos silvestres silenciosos se esconden en sus plumas de grafito

y navegan como balsas en el estanque

sin tinta ni relojes hacia lo indefinido,

hacia lo inexorable.

 

 

Fantasía de invierno

 

El viento sensitivo, helado y silencioso

cual susurro de nubecillas de algodón

va erizando el azul prodigioso

y va apagando los rayos de sol.

 

Un soplo de escarcha va y viene cadencioso

entre suspiro y suspiro, un sueño ideal.

¿Alguien solloza en el cielo brumoso?

No lágrimas, sino perlas de mar.

 

Un beso de cristal se quiebra en mis mejillas,

en mis manos se deshace un copo de paz.

Veo brillar la nívea fantasía

alzo los brazos y me echo a volar.

 

 

Fragancia

 

Aroma…

aroma azul se expande

refleja en la espuma visos quiméricos.

 

El fuego

arrastra su cabellera

en un derroche de tiempo y ocaso.

 

Un soplo de sal

musita estrellas

en el trazo perfecto del horizonte.

 

Espero el mar en los pies

en la desnudez anhelante del alma

a la orilla de la vida misma.

 

Vendrá una ola con su espuma

y soplará en mí sus cristales.

Claridad azul sobre la arena

inmensidad triste y constelada

como mi noche.

 

Pies dibujando universos bajo la niebla

de un verano sin calendario.

Sueños, rostros, pretéritos pasos

soledada noche de intermitentes ilusiones.

 

Margaret Roman Oyanguren (Lima, 1997): Estudió Literatura y Lengua en la Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle. Colaboradora de la revista literaria Canto General. Sus poemas aparecen en diversos blogs de poesía como Korriente A, etc. Cultiva las artes marciales y obtuvo el segundo puesto en el concurso de poesía del XIII Congreso Nacional Lingüístico Literario (Ica). Ha publicado el libro Noctámzul (2016).

 

**


Huellas de ilusión

 

En cada mirada,

En cada sonrisa veo una razón para vivir,

Para volver a amar.

 

Una ilusión me atrapó, al verte llegar,

Me conquistó tu alma de niña,

Tu belleza matinal.

 

En cada palabra tuya,

Encuentro la paz de mi ser,

En cada caricia, un motivo para sonreír.

 

Tu figura en un instante se robó mi calma,

Nuestros cuerpos se unieron más

Y la tristeza quedó atrás.

 

En cada poesía mía estás tú,

Aquel recuerdo de tu cariño,

Aquella imagen en mi mente, de tu pasión.

 

Una sencilla ilusión me cambió el sendero,

Me llevó a un bello mundo,

Aquel que vive en mis sueños,

Aquel que le regalaste a mi querer vagabundo.

 

 

 

Hojas del corazón

 

Con una sencilla mirada nació un gran amor

Y con una suave sonrisa te robaste mi corazón.

 

En tus palabras encontré la paz de mi ser,

En tus caricias, saciar el deseo de mi piel.

 

Una bella historia aquella noche se escribió,

Nuestras almas desnudas y esclavas de una pasión.

 

Cada beso tuyo fue como un dulce aliento

Y cada abrazo mío como un fiel consuelo.

 

Las miradas se unieron en un instante de silencio,

Las penas quedaron en el olvido.

 

Fui dueño de tu cuerpo, de tus entrañas,

Y mi compañía, junto a tu cielo, me era extraña.

 

Hojas del corazón caen después de un eterno querer,

Un recuerdo que nunca va a morir,

Que siempre va a volver.

 

 

Anthony Jesús Pretto Mejía (Piura, 1986)



 


                                                    


                                                                           Foto de Renato Pajuelo

martes, 16 de noviembre de 2021

Ángeles del Abismo en Sullana

 

 

Como en décadas anteriores, en Piura (Sullana, para ser preciso) se formó un movimiento cultural contestatario y clamando contra la sempiterna argolla literaria que –malhaya suerte– hoy continúa en Piura y en Lima con poetas-jurados-decanos-funcionarios y con poetas-editores con mala ortografía (y fe). El movimiento estuvo conformado por poetas, narradores, pintores, músicos norteños. Sacaron un fanzine anárquico-parricida. Ángeles del Abismo se llamó. Surgió a mediados de la década de los 90 cuando reinaba el tristemente célebre tándem Fujimori-Montesinos. Honradez, tecnología y trabajo y todo ese rollo barato para mercantilistas y emprendedores casposos. La década del Chino y los escritores que lo apoyaron ciegamente siguen pasando piola. Pero, sigamos hablando de los ángeles barbados y sin barba de Sullana. O dejemos, mejor, hablar a sus protagonistas directos. Ad líbitum. 


Ángeles del Abismo: testimonio de una década



                                                                     

 

   Este es un testimonio de parte que puede resultar subjetivo e impreciso, pero es eso: un testimonio desde la óptica particular de alguien que fue parte de un proceso y tiene algo que decir como juicio de valor y balance puntual.

 

   Los Ángeles del Abismo cumplen con su presencia –en nuestra provincia y sólo en nuestra provincia– el requisito básico para ser considerados dentro de la generación de los años 90 en el ámbito de la creación artística.

 

   En el contexto regional hay una continuidad en la tradición literaria de casi tres décadas, desde finales de los años 60 hasta la actualidad. El colectivo artístico Ángeles del Abismo, por lo tanto, se inscribe dentro de ese proceso aportando su particular forma de ver el mundo y su interés por construir un lenguaje o código artístico en consonancia con el tiempo y las circunstancias que le tocó vivir.

 

   No sería objetivo hablar de los Ángeles del Abismo sin hacer referencia a otros grupos o personas que, de alguna manera, hoy podemos considerar referentes o, en el mejor de los casos, compañeros de ruta. Porque si hablamos de proceso, hay que apelar a todas aquellas personas, hechos, eventos y estados anímicos que coincidieron o se suscitaron para dar origen a una determinada circunstancia artístico-cultural. Concibo que somos parte de un proceso en el cual está inmersa mucha más gente de la que habitualmente se cree. Sería miopía y egoísmo no valorar el aporte y aliento de otras influencias y motivaciones como la narrativa de Víctor Borrero, la poesía de los años 80 de Lelis Rebolledo, Róger Santiváñez, la poesía de José María Gahona, el trabajo literario y el estímulo de Carmen Arrese; la compañía y complicidad de otros grupos literarios locales que irrumpieron en los años 90. No podemos hablar de nuestro grupo sin referirnos a todo lo que fueron las inquietudes artísticas de aquellos años. Hubo mucha inquietud creadora. José Díaz Sánchez hace bien al referirse a ese momento como una “eclosión de grupos y creadores”, porque en realidad fue el surgimiento de muchos jóvenes con inquietudes literarias, pictóricas, políticas; algunos        –como es lógico– ahora solo recuerdan ese tiempo como de bellas inquietudes, pero otros perseveran aún en su convicción y vocación artística. Y son precisamente estos últimos los que hacen posible este testimonio.

 

   Uno de los eventos más bellos que me tocó vivenciar en  Sullana fue la exposición de literatura que Carmen Arrese montó en el hall contiguo a la biblioteca de la Municipalidad de Sullana el verano de 1997. Fue bello porque habían dispuesto –en mesas y paneles verticales– libros, revistas, poemarios, plaquetas; toda una colección de poesía y narrativa actual. Para mí fue un hallazgo memorable ver tanta poesía junta y enterarme de que existía gente interesada en difundir literatura. Allí encontré la plaqueta de poesía angelabísmica  “El fósforo insomne” que se constituyó en la punta de la madeja que, tiempo después, me llevó a conocer a los poetas Ricardo Musse, Lelis Rebolledo y Justo Gómez; a los pintores Luis Ordinola, Martín Mamani, y Antonio Peralta, al narrador Elber Agurto; a José Díaz Sánchez ya lo había conocido en Trujillo algunos años antes.

 

   Los miembros de la Estirpe generacional –como catalogó Ricardo Musse a nuestro grupo– constituimos, en su momento, un grupo de artistas jóvenes vinculados por afinidades etarias y amicales que sentimos la necesidad de articular un discurso, una propuesta, una actitud.

 

   Martín Mamani formuló en una conversación de amigos que tuvo lugar algún día de finales del año 2004 una pregunta que creo pertinente abordar aquí: “¿Existen aún los Ángeles del Abismo?”. Pienso que ya no existe como agrupación, porque el impulso de aglutinación primigenio ya cumplió su ciclo, puesto que ha tenido lugar una suerte de desbande de varios de sus miembros. Pero para entender mejor este proceso de dispersión o extinción del grupo es necesario efectuar un ejercicio retrospectivo.

 

   Hagamos memoria. La génesis del grupo se remonta al 14 de febrero del 95, día en que se presentó el fanzine o plaqueta de poesía Ángeles del abismo en un concierto de rock en Piura. Lelis Rebolledo, José Díaz Sánchez y Jorge Castillo Fan fueron los que publicaron en ese fanzine. En aquel año se impulsa una actividad artística muy intensa, se suscitan circunstancias que propician asumir actitudes irreverentes y contestatarias propias de la edad juvenil.

 

   Para el año 1998 el grupo estaba diseminado o desarticulado. Fue a raíz de la muerte del poeta Ricky Jesús Espinoza (abril del 98) que se inicia la segunda etapa vital del grupo. Una suerte de continuidad y clausura. En esta nueva etapa nos incorporamos Cosme Saavedra, Ramiro Rosas y yo; pero ya habían marcado irreversible distancia Jorge Castillo Fan y Martín Mamani.

 

   Entonces, para completar la respuesta a la pregunta planteada por Martín Mamani, diré que ya no existimos como grupo porque desde el año 2003, momento en que algunos nos convertimos en “Ángeles Domésticos” (sarcástica definición de José Díaz Sánchez) se registra una segunda y definitiva ruptura entre los miembros del grupo, una especie de distanciamiento cordial y paulatino deterioro del grupo como núcleo para el desarrollo de propuestas creativas. Es decir, que ya cumplió su ciclo y cualquier prolongación de su existencia no pasaría de ser meramente una construcción artificial.

 

César Gutiérrez Alva

 

 

 

 

Los Ángeles del Abismo: el fuego creativo

 


                                                                                                          

      Procedemos del fuego. Constituye el contenido eterno de nuestras intuiciones. El arrebato del espíritu impulsa hacia las entrañas de lo existente. Se dirige en busca de su consanguinidad, hacia las esencias. Su vinculación viene determinada por el anhelo compulsivo de endoscopiar la realidad.

 

      El arte fidedigno se sostiene sobre lo imperceptible. Demanda desprendernos de la habitualidad, asumir el estoico devenir de su naturaleza. Porque el arte se despliega en arreglo a su infinitud. No es inherente a su trascendente configuración cesar su ardiente desenvolvimiento. La plenitud artística se soporta sobre la obstinación por explorar, utopizar aquello compatible con nuestra condición llameante. Porque el espíritu nuestro es un incontenible arder vital. Es una térmica sensibilidad flamígera. Colapso/redención. Caos callejero/armonía óntica. Conciliación de los extremos. Revelación plasmática de nuestros impulsos. Incandescencia vital. Sacrificio-redención de insondables honduras heredadas. Permanencia de los sueños edénicos. Inconmensurabilidad para extraer de la palabra la vibradora esencia de su intimidad.

 

   El arte en su búsqueda obedece a su innata disposición de retornar a su originador. El encuentro procrea la incendiaria intensidad de la obra artística. En ella se halla impresa lo que de nuestro interior se ha libertado. Hemos volcado lo que energiza la actitud etérea nuestra. Cada verso, por eso, enciende nuestra epidermis, nuestra conciencia y nuestra nutritiva intuición. Es palpable que en cada obra angelabísmica hallarán los rezagos de un abismarse eterno, la potencial cuerda suicida, la eclosión auroral de la esencia, el intento vano de disipar gemidos fuertemente adheridos, el postulado de mirar fijamente el Sol debajo de los almendros, la sensibilidad extraña y hasta huraña al sentido común, las aberraciones del mediodía, el silencio que emerge desde lo inédito, la alegoría de la vida, las regiones astrales infinitas del cielo y la mierda callejera de pájaros marginales.

 

   El fondearse dentro de la radicalidad vital supone intemporalizar el obrar creador. El nutrimento del artista lo constituyen las fervorosas experiencias, los alaridos cotidianos, las fugaces albricias y las patológicas certidumbres de la existencia. Al fraguar su obra el artista queda transitoriamente descolmado. ¿Qué debe hacer entonces? Su innatismo lo empuja hacia sus fuentes nutritivas. Ahondándose dentro de las entrañas de la realidad. Colmándose mediante su insaciable dieta vivencial. Precisamente en esta disposición se fundamenta la vitalidad artística.

 

   Nuestra estirpe generacional “Ángeles del Abismo” edifica sobre el cimiento de principios vitales su templo poético. El batallar de una visión dialéctica en el espíritu, el concebir un arte que destituye la debilidad y la cobardía y la inconformidad destructiva de acometer nuevos paraísos forman su esencia concepcional. Los destellos erupcionados por el espíritu artístico conspiran, de modo reivindicativo, contra tronos y falsos pedestales.

 

   Exacto: Procedemos del fuego. A él ritualizamos. Nuestra escritura contiene su genotipo. Escritura evolutiva. Escritura respiratoria. Nuestras ariscas convicciones constituyen el idioma de su naturaleza. Es verdad: El fuego epocal nos engendró: A la estirpe generacional. Inmersos de eternidad, los Ángeles del abismo llamearán por siempre –como dice el filósofo José Díaz Sánchez– el fuego creativo en transmutación ascendente.

 

  

 

Ricardo Musse Carrasco




 

Poeta Ricardo Musse después de quemar toxinas con noble balón

jueves, 30 de septiembre de 2021

Poemas a Negritos

 

Solo el cangrejo recibe en sus gotas el choque de la oscura ola sobre la piedra

unas cuadras arriba, en Negritos, todo duerme

Nadie oye, nadie podría oír al cangrejo refugiándose de la ciega marea, en el musgo

bajo un poste, una habitación celeste, alguien tose un cáncer dormido

Entre las peñas lo hace mover al cangrejo la señal del faro, duda, quizá, que esa luz no es la del sol

inundan los techos overoles goteantes que pasado usarán los hombres camino a las plantas

Sabe que acabará la noche/ sabe que vendrán a husmear su piedra las gaviotas/ sabe medir el tiempo en el agua azotando

es el sol, y los niños y las almas corren a encender los motores que sellan conservas, que envasan los días, que etiquetan sin pausa el sueño de cada uno

Es el Xol, ve asomar al caracol, baja, cuida no exponerse al pelícano, atenaza, come, el agua otra vez, y vive.

 

Fernando Casanova

 

 

                                                     Playa de Negritos (Talara)

 


Los sollozos de las viudas de los mártires

Parecen escucharse a esta hora

Del ocaso

Frente al mar de Negritos

Soy como barca encallada en la arena

Tan alejado del bien y del mal

Solo recuerdo los alejados días

De jañapes y pelícanos. 


 

Márlet Ríos





jueves, 19 de agosto de 2021

TRES POETAS NORTEÑOS CONTEMPORÁNEOS

 

TARDE ESCORIADA

 

Hay un cadáver desasiéndose entre las penumbras oxidadas de las horas y la hecatombe clueca del corral escandalizado de crímenes horrendos. Todo ese alboroto dantesco expande mis miedos y siento la extraña soledad caminando y bifurcándose alfil entre el caos de los auxilios inocentes e intuyo que esas alas rotas son mías, esos cuellos degollados soy yo, esa sangre coagulada me salpica más adentro de mis huesos, los agónicos aleteos me producen bradicardia depresiva.  Mi respiración flaquea y estoy en stop clínico, la culposa tarde desvencijada se desangra con su humo negro asesino y mi espina dorsal parece hacer recibido la dosis letal de diez diazepames juntas en un macabro coctel del suicidio. Algo extemporáneo repta en mí, entre el sucio despeñadero de la tarde, algo sufre de disentería en pleno epicentro de la nada. Pego un grito sartreano en el mismo cementerio rulfiano, allí donde se pierden las voces y muere a cada rato la espera. Algo pasa crepitando entre el hipocondríaco tablón de la tarde, pero, dentro de mí, algo muere sin que yo mismo sepa qué ni cuándo.

 

 

TARDE VENENO

Allí debajo hay un oblongo pozo séptico de silencios y los miedos son tan míos como los de ella. Me mira con su único ojo bueno. El olvido se ha quedado trunco y extenuado entre un sinfín de trastes viejos y apolillados, es una covacha gatuna, en ella yace la pena decapitada, el segundero desvencijado y el minuto ahorcado del único péndulo huérfano de la tarde… (Héctor Chumpitaz la recibe, la juega, la lleva, pasa uno, driblea, dos, tres cuatro, encoje hacia atrás la zurda… dispara desde media cancha, la pelota surca la efervescencia de la tarde, gooolllllllllllll, la tribuna explota y goool gol, gol golllllllllllllllll… goollllllll carajo de Perú contra Argentina, le sacamos la mierdaaaaa a estos ches…)… se oye el resoplido de la lluvia a lo lejos, se intuyen maullidos curcos y pisadas en el zinc de la casona del otro lado, (¡… y esta semana se estrenó el sencillo Year of the Cat, grabado en Abbey Road Studios, Londres, por el ingeniero de sonido y músico inglés Alan Parsons, ruedaaaaa la músicaaaa: …♫ In the rhythm of the new-born day/You know sometime you’re bound to leave her/But for now you’re going to stay/, In the year of the cat …♪…, El año del gato- Al Stewart, suena en sicodélica cámara lenta sobre el cadáver silencioso de la tarde). Ella me mira con sus ojos vidriosos, la tarde renguea motosa, entre toda esa maraña de miradas turbias hay un cadáver varicoso que camina lento como dos mansos bueyes rumbo a lo incierto, estoicos, siguen su camino y no sé si saben que van al matadero… (¡cuác-cuác!, piopiopiopio ¡gluglú! ¡gluglú! ¡gluglú! ¡gluglú!, el corral es un desorden y hay allí varios crímenes de lesa naturalia), pero ellos cumplirán su fórmula consabida de ir derechos obedientes por el camino roto y cojo, la moribunda tarde cicutaria se extravía a tropezones más arriba de los lapidados peñascos borrascosos. Entre las inciertas tinieblas acuosas, solo se oye una solitaria mirada tuerta que tiembla ante el inminente silente crimen ignorado y normal del ocaso.

 

 

HIPOCONDRÍACA TRISTEZA

 

La esquiva libertad enlodada, manantial de excesos, es un martirio clavado en la espalda sucia de la tarde, (ella sigue dormida en la vorágine del ocaso hambriento, yo: solo hay un soma que muere para que todo vivan). El roñoso olvido engestado, curva distante en la vida, es un remedo de tristezas al filo muerto de las horas, (yo: se puede morir y ser enterrado en las fauces de la barbada luna medrosa, ella: ojalá la lluvia mate mis tristezas).

La estrambótica valentía sudorosa, salvado de tristezas, es un celeste robledal de amarguras en medio de la nada (la tarde yace clavada con los garfios de Longinos y nadie mira el acezo del mediodía). El ordenado caos megalómano, costumbre de excesos, es un batracio dormido en la desesperanza acuosa (suena el silencio, muere la vida, mientras los dos parasitamos los últimos rayos del envejecido sol). La descuidada belleza ensombrecida, arruga del cieno, es un malabrigo montaraz sin sortilegio (los últimos minutos de la tarde yacen llagados y pleno de postemas). El irredento recuerdo esquivo, polvo del olvido, es un juego de morfina en el espinazo de la noche, (la tarde es como una víbora arrastrándose por la selva). La trajinada historia visceral, mal recuerdo del futuro, es un tropel de aflicciones somnolientas (el anochecer repta entre mis sueños y yo regreso al futuro a ver la sepultura de mi cadáver). El imponente amor rozagante, veneno de a poquitos, es un mazacote de tinieblas dormidas en el crepúsculo (la noche respira azulejos y anidan en mis sueños). El mancillado infierno huero, exacto espacio reflexivo, es un amoratado cadáver soñando sus desventuras (hay un vómito de segundos sobre las vísceras del olvido). El desencantado extravío lóbrego, reencuentro molido, es un palacio de pobrezas oxidadas en un andurrial (la tarde a malparido y solo se ven fetos desperdigados por toda la floresta arrugada del bosque moribundo).

 

Nicolás Hidrogo Navarro (Pítipo-Ferreñafe-Lambayeque-Perú, 1968): Narrador, docente universitario, gestor cultural, editor. Experto en proyectos de investigación y de gestoría cultural. Gestor cultural con 32 años de experiencia intensa, fundador de círculos literarios, editor y creador de revistas universitarias, agitador cultural. Licenciado en Lengua y Literatura, con estudios concluidos de Segunda especialidad en Gestión Educativa, Maestría en Investigación y Docencia, estudios de Diplomado en Literatura Hispanoamericana. Egresado con honores de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo-Lambayeque- Perú. Fundador de Conglomerado Cultural Perú, el 2004. Autor de los libros: Debajo del puente (Prosa poética, 2019), Eros en Fa (Poesía-2018), Escritos experimentales (narrativa, 2017), Mery Mey: cuando tu secreto silencio se hace una tarde (poesía, 2017), A orillas del río (cuentos, 2015), Todo el fuego literario (crítica literaria, 2015), Sesenta retratos de personajillos baguagrandinos (Cuentos, 2014), Morir en puerto Tamborapa (cuentos, 2011), A esa hora del día (cuentos, 2004), Generación de los 90 o generación plaqueta en Lambayeque (estudio crítico, 2002).

 

 

 

Playa de Negritos (Talara, 2014)

 

PUERTA

 

Pelean, vomitan

defecan, miccionan

los ebrios habituales

en la puerta de la iglesia

no piden limosna

ni buscan al señor de las tinieblas

buscan a su Señor

ebrio de amor

que les permite todo.

 

DÍA NORMAL

 

De mañana pronuncio una antífona

así trato de olvidarme de las noticias

sangrientas de los periódicos amarillos.

 

De tarde corro hacia los kioskos

a comprar mis revistas preferidas.

 

De noche me provoca

una doble moral… tan calladita.

 

Ya de madrugada no quiero ser otro.

¿para qué el suicidio si creo en lo que hago?

 

Miguel Ángel Hernández (Piura, 1976): Poeta, periodista y narrador. Es egresado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, donde ganó los juegos florales (mención poesía) en los años 1997 y 2000. En el año 2011, con su poemario Fe ciega obtuvo el primer premio en la III Bienal de Poesía, organizado por la revista de poesía peruana Estación Compartida. Ha publicado Tras la voraz canícula (2015) y Fides poética (2021). Con su poemario Viaje a las islas hormiga obtuvo una mención honrosa en el Concurso Nacional de Poesía 2015 de la Asociación Peruano Japonesa. Sus poemas aparecen en Insana virtud. Muestra poética reciente de la posmodernidad (2016) y en Ausente ardor de arena y algarrobos (2017).

 

 


POEMA II

 

Más que la piel que nos asemeja tanto,

no el aroma que despiden nuestros cuerpos,

ni mucho menos estas trémulas flores genitales,

(aunque, a decir verdad, todo esto es también tan/

nuestro),

porque no ha nacido esto para tornarse tan efímero

como estas cenizas acumulándose con los años

para que el viento del olvido las disperse en las

carnales dimensiones de la muerte;

¡No, mi amor, no!,

es el inextinguible fuego de nuestros corazones

el que nos fundirá dentro de la fervorosa eternidad.

 

 

CARAVANA TRAS LA LLUVIA

 

III

 

De pronto en la larga avenida del desierto

las caravanas amontonan su salvaje corazón,

así nos menten la madre seguimos deteniendo

el maldito tráfico,

ahora solo cuenta dar rienda suelta a nuestras

desolaciones y a nuestros cuchillos,

siempre la culpa está del otro lado y nunca en nosotros,

culeando arrojamos páramos y más repugnancias

en nuestras almas,

aunque todo alrededor parezca tan perfecto,

fumando la yerba de nuestros más rebeldes latidos

reflejándonos, pendejos pero cagándonos de miedo

por los vacíos que profundamente nos acumulan

por los fuertes vientos, en los peregrinos espejos de la existencia.

 

Ricardo Musse Carrasco (Sullana, 1971): Es abogado y docente. Fue segundo puesto en XIV Concurso Nacional de Educación Horacio (área poesía) y finalista de la XII Bienal de Poesía Premio Copé 2005. Ha publicado los poemarios Cinematografía de una adolescencia (2006), El espíritu giratorio del viento (2006), Eternidad (2008) y Homo (2012).